Fernando Aramburu / sobre la Casa de Vicente Aleixandre
Pan de higo
por Fernando Aramburu
Ni en los bordes del país se ignoraba que el palacete de Vicente Aleixandre era un lugar emblemático de Madrid donde se recibía a poetas jóvenes llegados sin otra recomendación que sus propios versos. Yo cumplía entonces ambos requisitos: contaba sílabas y tenía diecisiete años. Deseaba a toda costa conocer al anfitrión. Me tentó presentarme por las buenas; pero me contuve intimidado por la suma de celebridades literarias que habían respirado el aire de aquella casa durante las cinco décadas anteriores. Buscando a un introductor, llamé al timbre de Rafael Morales. Morales (buena persona: tacos de queso y aceitunas) me dijo que a Vicente no se le podía visitar porque andaba mal de los ojos. Nunca me pude acoger a aquel albergue de la poesía española. Al año siguiente, Aleixandre obtuvo el premio Nobel. A modo de homenaje lo castigaron cambiándole el nombre de la calle. Luego murió. La dejadez y tacañería administrativas convirtieron su casa en una zahúrda de paredes desconchadas y alambradas roñosas. Madrid es una ciudad de más de un millón de políticos... Bueno, no tantos, lo que en absoluto disminuye la gozada de vivir lejos de ellos. http://www.elcultural.es/version_papel/OPINION/24868/Pan_de_higo
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Por lobogabriel - 8 de Marzo, 2009, 7:03, Categoría: periodico
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